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¿Qué es una persona asociada?


Las personas asociadas a las Religiosas Hospitalarias de San José son mujeres y hombres quienes desean, por motivos evangélicos, compartir el carisma, la misión y la espiritualidad de las Religiosas Hospitalarias de San José.

Este estatuto se dirige a las personas que se reconocen en el espíritu y el carisma de las R.H.S.J. y quienes, después de un período de orientación y de evaluación mutua, desean vivir de esta espiritualidad y colaborar en su misión, sin obligación canónica, financiera y legal.

Las personas asociadas se comprometen ordinariamente por uno o dos años, sin ligarse por votos. Este compromiso es renovable.

Objetivo general
Ofrecer a las personas laicas o clérigos la posibilidad de responder a un llamado de Dios para vivir la espiritualidad, el carisma y la misión de nuestra Congregación.

Objetivos específicos
A) Dar a las personas asociadas la posibilidad de profundizar su compromiso bautismal en la Iglesia.
B) Ayudar a las personas asociadas a vivir su fe según la Unidad en la comunión y la libertad de los hijos de Dios.
C) Invitar a las personas asociadas a compartir la misión de las R.H.S.J. en el mundo de hoy.

En comunión con los laicos
(Referencia “Caminar desde Cristo” #31)
La comunión experimentada entre las personas consagradas lleva a una apertura más grande todavía con los otros miembros de la Iglesia.

Podemos constatar que se está estableciendo un nuevo tipo de comunión y de colaboración en el seno de las diversas vocaciones y estados de vida, sobre todo entre consagrados y laicos. Los Institutos monásticos y contemplativos pueden ofrecer a los laicos una relación preferentemente espiritual y los necesarios espacios de silencio y de oración. Los Institutos comprometidos en la dimensión apostólica pueden hacer implicarlos en forma de cooperación pastoral. Los miembros de los Institutos seculares, laicos o clérigos, entran en contacto con los otros fieles bajo las formas ordinarias de la vida cotidiana.

La novedad de estos últimos años es sobre todo la petición, por parte de algunos laicos, de participar en los ideales carismáticos de los Institutos. Iniciativas interesantes y nuevas formas institucionales de asociación a los Institutos nacieron de allí.

La comunión y la reciprocidad en la Iglesia no son nunca en sentido único. En este nuevo clima de comunión eclesial, los sacerdotes, los religiosos y los laicos pueden encontrar la relación justa de comunión y una renovada experiencia de fraternidad evangélica y de mutua emulación carismática, en una complementariedad siempre respetuosa de la diversidad.