Editorial

Bienvenida en la revisada Página Web de las Religiosas Hospitalarias de San José.

Cuando visiten esta página, tendremos la alegría de compartir con ustedes un poco de lo que es nuestra vida hoy en día y como hemos evolucionado a lo largo de la historia.

Como fue desde sus comienzos en 1636, hace más de tres siglos, la misión de nuestra congregación permanece siempre la de anunciar la «Buena Noticia de Jesucristo por medio del servicio de los pobres y de los enfermos y de la educación». En 350 años, se imaginan bien que la puesta en marcha de esta misión se haya concretizado de muchas maneras, siempre en respuesta a las necesidades del tiempo. Nuestras historiadoras nos relatan con rigor como las pioneras mantuvieron la llama encendida en medio de muchas aventuras, comenzando con extrema pobreza, ciertas incomprensiones que a veces acompañaron las fundaciones, las largas travesías por mar para llegar al Canadá, las guerras en Francia y en la naciente colonia de Ville-Marie, los incendios, las enfermedades, las epidemias, la muerte. Pero esas pruebas no llegaban solas.

También nuestra historia da testimonio de cómo la acción de Dios está presente en cuantas experiencias vividas: las sanaciones, el alivio, el amor dado y recibido, la colaboración con los obreros de la vida: médicos, «ayudantes», enfermeras laicas, apoyo de la Iglesia, de la población, de los dirigentes de la Ciudad y de los bienhechores con gran corazón. Al atender y aliviar a los heridos, los enfermos, los moribundos, las Hospitalarias querían anunciar a sus hermanos y hermanas que un Salvador estaba bien presente en su vida y en su sufrimiento. ¡Qué consuelo cuando una persona se veía más fuerte, sea que fuese sana, aliviada, pero sobre todo consciente que había sido amada y reconocida por sí misma!

Si hojean la parte histórica, constatarán que en ciertos lugares en el Nuevo Brunswick, para responder a las necesidades, la congregación aceptó abrir escuelas, academias y colegios. El desarrollo integral de los jóvenes forma parte de la misión de las Hospitalarias. Con ellas, con ellos compartimos los valores que les apasionan: la justicia social, el respeto de los derechos, de la cultura, de la dignidad y de la vida de la persona, la protección de los recursos naturales y del medio ambiente. Les necesitamos, a los jóvenes, para anunciar que Dios está trabajando todavía en su creación y para continuar nuestra misión de ternura y compasión.

A los que nos van a leer: ¡Bienvenida en nuestra casa!

Hna. Marie-Thérèse Laliberté, r.h.s.j.
Superiora General